Daniela fue una anfitriona fantástica. Además, Rafael y Daniel nos ayudaron con nuestro paseo por el mercado (que era como un laberinto). Fue genial salir de la zona turística y experimentar una muestra de la vida diaria en Cartagena. La comida estaba llena de sabores únicos. La degustación de la fruta local estuvo deliciosa. Para el almuerzo probé sopa de tortuga, pollo a la parrilla, arroz de coco y arroz de mariscos. Las clases de baile fueron dirigidas por un nativo de Cartagena que enseñó al grupo algunos movimientos y luego hizo un espectáculo para que lo viéramos (que fue muy entretenido). ¡Recomiendo este tour! Te divertirás.